EVIDENCIAS CIENTÍFICAS
DE LA RELACIÓN
EMOCIONES-SALUD CASOS DE APLICACIÓN DE INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA SALUD
1. Algunos hospitales han desarrollado un instructivo programa prequirúrgico para pacientes que los ayuda a aliviar los miedos y a abordar las molestias; por ejemplo, enseñándoles técnicas de relajación, respondiendo a sus preguntas antes de una operación y diciéndoles varios días antes de la operación exactamente qué les ocurrirá durante la recuperación. El resultado es que los pacientes se recuperan de la cirugía un promedio de dos o tres días más pronto. (‘Preparación emocional para la cirugía’, D. Goleman, THE NEW YORK TIMES, dic. de 1987).


2. E. Evans, en 1926, señalaba la relación entre la pérdida de una relación emocional estrecha y la presencia de cáncer. Se observó que la incidencia de cáncer es particularmente elevada en personas que han sufrido una pérdida de una relación emotiva importante (viudos, divorciados o separados). (‘A psychological study of cancer’, Dodd-Mead, Nueva York).
Se pensaba que la susceptibilidad asociada con la incapacidad para asumir la separación y/o la sensación de pérdida y desamparo aumentaba las chances de contraer la enfermedad. Otros autores plantearon la incapacidad de expresar emociones genuinas como perfil de personalidad asociado a la mayor incidencia de cáncer.
LeShan (1966), utilizando tests proyectivos y otros datos, consideró que las variables psicológicas asociadas a la presencia de un tumor maligno fueron la pérdida de la razón de existencia (desesperanza, desamparo) incapacidad para expresar ira o resentimiento y la pérdida de una relación emocional importante. (L. LeShan, ‘An emotional life-history pattern associated with neoplastic disease’, ANNALS OF THE NEW YORK ACADEMIC OF SCIENCES, 125 : 780-793, 1966).
Thomas (1976) estudiando prospectivamente a estudiantes de medicina, encontró datos que sugieren que el cáncer tiende a presentarse en individuos apocados, no agresivos e incapaces de expresar adecuadamente sus emociones. (C. Thomas, ‘Precursors of premature disease and death : The predictive potential of habits and family attitudes’, ANNALS OF INTERNAL MEDICINA, 85 :653-658).
Otros estudios se interesaron por el papel del estrés psicológico en la progresión de enfermedad, observando que los perfiles de personalidad asociados a mayor expresión y control emocional tienen menor progresión de enfermedad. Se estudió la supervivencia del paciente, asociando su disminución a la presencia de sensaciones importantes de desesperanza-desamparo.
Rogantine, en 1977, encontró en pacientes operados de melanoma que aquéllos que presentaban represión de la expresión de las emociones se podían relacionar con un peor pronóstico. (G. Rogantine, J. Dockerty, D. van Kammen, B. Fox y W. Bunney (1977), ‘Psychosocial and biological factors in the prognosis of clinical stogell melanoma’, ANNUAL MEETING, ATLANTAS AMERICAN PSYCHOSOMATIC SOCIETY).
Derogaitis (1980) encontró que las pacientes con cáncer de mama que presentaron índices de sobrevida más prolongados fueron aquéllas que presentaron actitudes más combativas, con ‘espíritu de lucha’, más que confiadas y complacientes con la enfermedad. (L. Derogaitis, ‘Breast and gynecologic cancers : Their unique impact on bogy image and sexual identity in women’, en J. Vaeth, R. Blomber y L. Adler, FRONTIERS OF RADIATION THERAPY AND ONCOLOGY, vol. 14, BODY IMAGE SELF-ESTEEM AND SEXUALITY IN CANCER PATIENTS, Basel Switzerland, Karger, pp. 1-11).


3. El entrenamiento en la relajación puede ayudar a los pacientes a enfrentar parte de la aflicción que provocan sus síntomas, además de las emociones que pueden originar o exacerbar los síntomas. Un modelo ejemplar es la Clínica de Reducción del Estrés, de Jon Kabat-Zinn, en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, que ofrece a los pacientes un curso de diez semanas de atención y yoga; el acento está puesto en tener conciencia de los episodios emocionales mientras ocurren, y en cultivar una práctica diaria que ofrece una relajación profunda. Los hospitales han preparado grabaciones con instrucciones sobre el curso, que pueden verse en los aparatos de televisión de los pacientes... para los que están postrados en una cama es una dieta emocional mucho mejor que las habituales comedias y series. (Jon Kabat-Zinn, FULL CATASTROPHE LIVING, N. York, Delacorte, 1991).

4. Se ha encontrado que las personas con baja estima tienen una probabilidad superior al promedio de contraer enfermedades cardíacas y pulmonares. También es más probable que se vean afectadas por enfermedades autoinmunes y sufran el avance vertiginoso de los tumores malignos. Esta mayor predisposición a la enfermedad probablemente sea causada por el estrés, puesto que la persona que se siente incompetente también se siente incapaz de resolver los problemas que confronta. Esto se ve confirmado por los análisis de sangre que revelan que las personas con mecanismos de defensa psicológicos bajos presentan niveles superiores de circulación de las hormonas del estrés que quienes tienen una mayor confianza en sí mismos.
Las pruebas muestran que estos individuos con excesiva confianza en sí mismos tienen una alta tolerancia al dolor y al impacto quirúrgico, presentan un riesgo menor al promedio de sufrir de artritis y alergias y poseen una alta resistencia a la mayoría de las infecciones. (‘Psychosomatic Medicine, Behavioral Medicine, Just Plain Medicine’, PSYCHOSOMATIC MEDICINE, XVIIIL: 7, 1986).


5. En ‘LAS LOCAS AVENTURAS DE ROBIN HOOD’, Robin le aconseja a un joven seguidor: ‘Cuéntanos tus problemas y habla con libertad. Un torrente de palabras siempre alivia las penas del corazón; es como abrir las compuertas cuando el molino está rebosante’. Esta muestra de sabiduría popular posee un gran mérito; aliviar un corazón atribulado parece ser un buen remedio. La confirmación científica del consejo de Robin Hood surge de James Pennebaker, psicólogo de la Southern Methodist University, que ha demostrado en una serie de experimentos que hacer que la gente hable de los pensamientos que más la afligen tiene un beneficioso efecto médico. Su método es notablemente sencillo: le pide a la gente que escriba entre quince y veinte minutos al día, durante al menos cinco días, por ejemplo sobre ‘la experiencia más traumática de toda su vida’, o sobre alguna preocupación dominante en ese momento. Cada uno puede conservar en secreto lo que escribe, si así lo prefiere. (James Pennebaker, ‘Putting Stress Into Words: Health, Linguistic and Therapeutic Implications’, trabajo presentado en el encuentro de la AMERICAN PSYCHOLOGICAL ASSOCIATION, Washington, 1992).

6. Al igual que con la depresión, existen costos médicos del pesimismo...y los correspondientes beneficios del optimismo. Por ejemplo, 122 hombres que tuvieron su primer ataque cardíaco fueron evaluados para determinar su grado de optimismo o pesimismo. Ocho años más tarde, de los 25 hombres más pesimistas, 21 habían muerto; de los 25 más optimistas, sólo 6 habían muerto. Su visión mental demostró ser un mejor pronosticador de la supervivencia que cualquier otro factor de riesgo, incluido el grado de daño sufrido por el corazón en el primer ataque, bloqueo de arterias, nivel de colesterol o presión sanguínea. Y en otra investigación, los pacientes que se sometían a un bypass arterial y que eran más optimistas tuvieron una recuperación mucho más rápida y menos complicaciones durante y después de la operación que los pacientes más pesimistas. (Chris Peterson et al., LEARNED HELPLESSNESS: A THEORY FOR THE AGE OF PERSONAL CONTROL, Oxford University Press, 1993).

7. Cuando una enfermedad como el cáncer terminal se ha vuelto tan virulenta es improbable que una emoción tenga un efecto apreciable en su avance. Mientras la depresión disminuye la calidad de los últimos meses de vida de muchos pacientes, aún no hay pruebas concluyentes de que la melancolía pueda afectar el curso del cáncer. Pero si dejamos de lado el cáncer, un rápido vistazo a los estudios permite inferir el papel que juega la depresión en muchas otras circunstancias médicas, sobre todo en el empeoramiento de una enfermedad una vez que ha comenzado.
Una complicación al tratar la depresión de los pacientes es que los síntomas de aquella, incluida la falta de apetito y el letargo, son fácilmente confundidos con los de otras enfermedades, sobre todo por médicos que tienen poco entrenamiento en el diagnóstico psiquiátrico. El fracaso en diagnosticaR la depresión, y tratarla, puede sumarse al riesgo de muerte en la enfermedad grave.
Por ejemplo, de 100 pacientes que recibieron transplantes de médula, 12 de los 13 que se habían sentido deprimidos murieron durante el primer año del transplante, mientras 34 de los restantes 87 seguían vivos dos años más tarde. (Transplante de médula: citado en James Strain, ‘Cost Offset fron a Psychiatric Consultation-Liaison Intervention With Elderly Hip Fracture Patinets, AMERICAN JOURNAL OF PSYCHIATRY, 148, 1991).
Y en pacientes con fallo renal crónico que estaban recibiendo diálisis, aquéllos a los que se le diagnosticó depresión grave tenían más posibilidades de morir dentro de los dos años posteriores; la otra depresión fue un pronosticador más decisivo de muerte que ninguna otra señal médica. (Howard Burton et al., ‘The Relationship of Depression to Survival in Chronic Renal Failure’, PSYCHOSOMATIC MEDICINE, marzo de 1986).
Aquí, la ruta que conecta la emoción con el nivel médico no era biológica sino referida a la actitud: los pacientes deprimidos eran mucho más incumplidores de su régimen médico, por ejemplo, no respetaban las dietas, lo cual los colocaba en un mayor riesgo.
La enfermedad cardíaca también parece exacerbarse por la depresión. En un estudio de 2.832 hombres y mujeres de edad mediana a los que se controló durante doce años, los que tenían una sensación de quejosa desesperación e impotencia presentaban un índice elevado de muerte por enfermedad cardíaca. (Robert Anda et al., ‘Depressed Affect, Hopelessness, and the Risk of Ischemic Heart Disease ina Cohort of U.S. Adults’, EPIDEMIOLOGY, julio de 1993).
Y para el tres por ciento, aproximadamente, que estaba muy deprimido, el índice de muerte por enfermedad cardíaca -comparado con el índice de aquellos que no tenían sentimientos de depresión- era cuatro veces mayor.
La depresión parece plantear un riesgo médico especialmente grave para los sobrevivientes del ataque cardíaco. (Nancy Frasure-Smith et al., ‘Depression Following Myocardial Infarction’, JOURNAL OF THE AMERICAN MEDICAL ASSOCIATION, 20 de octubre de 1993).
También se ha descubierto que la depresión complica la recuperación de una fractura de cadera. En un estudio en el que participaron ancianas aquejadas de fractura de cadera, varios miles fueron evaluadas psiquiátricamente al ingresar en el hospital. Las que estaban deprimidas tenían una lesión comparable pero no estaban deprimidas, y tenían sólo un tercio de probabilidades de volver a caminar. Pero las mujeres deprimidas que recibieron ayuda psiquiátrica para su depresión, junto con otros cuidados médicos necesitaron menos terapia física para volver a caminar y fueron rehospitalizadas en menos ocasiones en los tres meses posteriores a su regreso a casa.
Aunque la depresión puede no hacer a la gente más vulnerable a la enfermedad, sí parece impedir la recuperación médica y elevar el riesgo de muerte, sobre todo en pacientes más frágiles que padecen enfermedades más graves.

8. Más allá de las anécdotas médicas, las pruebas de la importancia clínica de las emociones han ido aumentando incesantemente. Tal vez los datos más evidentes de la importancia médica de la emoción surgen de un análisis que combina resultados de 101 estudios en uno solo más amplio, de varios miles de hombres y mujeres. El estudio confirma que las emociones perturbadoras son malas para la salud, hasta cierto punto. Este amplio análisis de estudios utilizó ‘meta-análisis’, en los que los resultados de muchos estudios más reducidos pueden combinarse estadísticamente en uno a gran escala. Esto permite que los efectos que quizá no aparezcan en un estudio determinado se detecten más fácilmente debido al mayor número total de personas sometidas a estudio). Se descubrió que las personas que experimentaban ansiedad crónica, prolongados períodos de tristeza y pesimismo, tensión continua u hostilidad incesante, cinismo o suspicacia implacables, tenían el doble de riesgo de contraer una enfermedad, incluidas asma, artritis, dolores de cabeza, úlceras pépticas y problemas cardíacos (cada una de ellas representativa de categorías amplias de enfermedad). Esta magnitud hace que las emociones perturbadoras sean un factor de riesgo tan dañino como lo son, por ejemplo, el hábito de fumar o el colesterol elevado para los problemas cardíacos: en otras palabras, una importante amenaza a la salud. (Emociones tóxicas: Howard Friedman y S. Boothby-Kewley, ‘The Disease-Prone Personality: A Meta-Analytic View’, AMERICAN PSYCHOLOGIST,
INTELIGENCIA
EMOCIONAL
en la Salud
Seminarios destinado a los médicos
y a los profesionales de la salud en general Una propuesta de aprendizaje y entrenamiento
Beneficiosa a nivel personal, profesional y comercial
Este entrenamiento es un beneficioso servicio que se brinda por primera vez en Latinoamérica, otorgando una capacitación cuya utilidad abarca desde un aporte a la competencia profesional de cada participante (médicos, psicólogos, enfermeros, profesionales de la salud en generale) y al sentido humano de tan importante labor, hasta herramientas prácticas para el desarrollo económico, social y financiero del médico y las instituciones donde trabaja.
El entrenamiento, en términos ideales, se realiza con grupos de hasta 30 profesionales, y cada taller tiene una duración de 12 horas.
OBJETIVOS:
Aprender el nuevo paradigma de la Inteligencia Emocional y su aplicación a la Salud (Pública y Privada)
Aplicar la Inteligencia Emocional a los cuidados médicos
Descubrir las 5 Habilidades Prácticas de la Inteligencia Emocional
Promover cambios emocionales y conductuales para mejorar la praxis médica
Promover cambios emocionales y conductuales para mejorar el servicio de la atención médica
Aprender a aplicar instrumentos de diagnóstico y de intervención comportamental para situaciones de urgencia o enfermedades graves
Aprender a identificar las alteraciones emocionales que las situaciones de urgencia-enfermedades graves provoca en los profesionales.
Aprender a utilizar, y a facilitar a los pacientes, técnicas (preventivas y paliativas) para el manejo de las alteraciones emocionales vinculadas a la pérdida de la salud física.
Aprender a identificar las alteraciones emocionales que las situaciones de urgencia-enfermedades provoca en pacientes y allegados.
Ayudar a los pacientes a que desarrollen su Inteligencia Emocional.
ALGUNAS DE LOS CUESTIONES A EXPLORAR:
· La necesidad de un nuevo modelo médico
· El cuidado de la salud en su doble faz: médica y comercial
· Factores cruciales del servicio médico
· La recuperación de la medicina holística
· La diferencia entre curación (de la enfermedad) y cuidado (del paciente)
· Las ventajas comerciales de una medicina holística
· Salud mental y salud física: la psiconeuroinmunoendocrinología
· Factores emocionales que pueden desencadenar enfermedades
· El manejo del stress en los profesionales de la salud
· Los déficits afectivos y su relación con la salud mental y física
· La relación con la muerte: el trabajo de la tanatóloga Elizabeth
Kübler-Ross
· La enfermedad y el tratamiento médico bajo el aspecto de una carga
emocional
· Evidencias proporcionadas por la Psiconeuroinmunoendocrinología
· La Inteligencia Emocional como posibilidad de educar para la salud
· El doble rol de la IE en la salud: con el paciente y el cliente
· Las crisis personales y su relación con la salud física
· La distinción médica crucial entre STRESS y STRESS EMOCIONAL
· El papel de la actividad física en el ánimo y la evolución de las
enfermedades
· Las hormonas y los neurotransmisores
· Carácter y Temperamento
· Las emociones como sistema de señales
· Múltiples funciones de las emociones
· Múltiples implicancias de las emociones
· Estados anímicos ‘negativos’ y estados anímicos ‘positivos’
· Sentimiento y manifestación
· Sentimientos difíciles de identificar

METODOLOGÍA:
Técnicas de Reestructuración Cognitiva
Técnicas de Control Psico-Físico
La Respuesta de Relajación
La Respiración Completa
Visualización
Proyección de fragmentos de la película: ‘The Doctor (The Taste of My Own Medicine)’, y de un documental del Dr. Henri Laborit.
CARPETA Y CD CON MANUAL DE TRABAJO
CONOCIMIENTOS BÁSICOS:
1) Las emociones
2) El cerebro emocional
3) El proceso emocional
4) Factores que forman las emociones
5) Las emociones y la salud
6) La Inteligencia Emocional ENTRENAMIENTO PERSONAL:
1) Test de Inteligencia Emocional
2) Trabajos de Observación
3) Trabajos de Reflexión
4) Técnica de Relajación Autógena
5) Respiración Completa
BIBLIOGRAFÍA FUNDAMENTOS:
'LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA SALUD'

INTRODUCCIÓN
Es innegable, tanto desde la antigua intuición de los fundadores de la medicina, como desde las innumerables estadísticas de los últimos años, la influencia que tienen las emociones en la salud humana.
Las emociones positivas previenen enfermedades, o una vez que éstas se han manifestado, contribuyen a su curación, y las emociones negativas ayudan a contraer enfermedades.
Los datos clínicos a nivel mundial confirman los beneficios médicos de los sentimientos positivos y el poder curativo del apoyo emocional proporcionado por las personas que rodean a un paciente, desde los familiares más íntimos hasta los profesionales que trabajan en el área de la salud y tienen contacto con él.
El descuido por la realidad emocional de la enfermedad deja de lado un conjunto creciente de pruebas que demuestran que los estados emocionales de las personas pueden jugar a veces un papelsignificativo en su vulnerabilidad ante la enfermedad y en el curso de su recuperación, pero los cuidados médicos modernos a menudo carecen de inteligencia emocional.
Para el paciente, cualquier encuentro con una enfermera o un médico puede ser la oportunidad para obtener información, consuelo y tranquilidad; y, si no se maneja adecuadamente, una invitación a la desesperación. Pero con demasiada frecuencia, quienes se ocupan de los cuidados médicos actúan con precipitación o son indiferentes a la aflicción del paciente.
Por supuesto, existen enfermeras y médicos compasivos que se ocupan de tranquilizar e informar, además de administrar medicamentos. Pero también existe una tendencia a un universo profesional en el que los imperativos institucionales pueden hacer que el personal médico pase por alto la vulnerabilidad del paciente, o se sienta demasiado presionado para hacer algo por él. Una intervención emocional debería ser una parte corriente de la atención médica de todas las enfermedades graves.
Si los descubrimientos sobre emociones y salud significan algo, es que el cuidado médico que pasa por alto lo que la gente siente mientras lucha con una enfermedad grave o crónica ya no es adecuado. Ha llegado el momento de que la medicina saque un provecho más metódico de la relación que existe entre emoción y salud.
Lo que ahora es la excepción podría -y debería- formar parte de la corriente principal, de modo tal que todos tuviéramos acceso a una medicina más cuidadosa. Al menos eso convertiría a la medicina en algo más humano. Y para algunos podría acelerar el ritmo de la recuperación. ‘La compasión’, como le dijo un paciente a su cirujano en una carta abierta, ‘no sólo consiste en tomar a alguien de la mano. También es una buena medicina’. (Carta abierta a un cirujano: A. Stanley Kramer, ‘A Prescription for Healing’, NEWSWEEK, junio de 1993).
Tal vez el testimonio más revelador de la capacidad curativa de los vínculos emocionales es un estudio sueco publicado en 1993. Todos los hombres que vivían en la ciudad sueca de Göteborg y que habían nacido en 1933 fueron sometidos a un examen médico gratuito; siete años más tarde, los 752 hombres que se habían presentado al examen fueron convocados nuevamente. De éstos, 41 habían muerto en los años transcurridos.
Los hombres que originalmente habían informado que se encontraban sometidos a una intensa tensión emocional tenían un índice de mortalidad tres veces mayor que aquellos que decían que su vida era serena y plácida. La aflicción emocional se debía a acontecimientos tales como un grave problema financiero, sentirse inseguro en el trabajo o quedar despedido del empleo, ser objeto de una acción legal o divorciarse. Haber tenido tres o más de estos problemas en el curso del año anterior al examen fue un pronosticador más claro de muerte dentro de los siete años siguientes de lo que fueron indicadores médicos tales como la elevada presión sanguínea, las altas concentraciones de triglicéridos en la sangre, o los niveles elevados de serum colesterol.
Sin embargo, entre los hombres que dijeron que tenían una red confiable de intimidad -una esposa, amigos íntimos, etc.- no existía ningún tipo de relación entre los niveles elevados de estrés y el índice de mortalidad. Tener a quién recurrir y con quién hablar, alguien que podía ofrecer consuelo, ayuda y sugerencias, los protegía del mortal impacto de los rigores y los traumas de la vida.
En ese sentido, y refiriéndose a los mecanismos de respuesta conductuales, los Dres. Bonet y Luchina, señalan: ‘Pensamos que la respuesta de un individuo no se da en el vacío. Está organizada en función de la situación dada, del contexto social, cultural, psicológico y biológico del individuo. En la respuesta están involucradas las características del estímulo, la codificación simbólica y cognitiva que determina las emociones del individuo, sus posibilidades fácticas y sociales (soportes, etc.) y el estado de funcionamiento de sus órganos y sistemas’.
(Dres. José Bonet y Carlos Luchina, EL ESTRÉS, EL ‘SÍNDROME X’ Y LA ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR, en PSICONEUROINMUNOENDOCRINOLOGÍA, Edit. Biblos, 1998)
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ocial Habilidad 5: Habilidades sociales
-Influencia
-Comunicación
-Liderazgo
-Catalización del cambio
-Resolución de conflictos
-Establecimiento de vínculos
-Colaboración y cooperación
-Habilidades de equipo PROGRAMA DE LOS TALLERES 'IN COMPANY'


Un aprendizaje integral sobre la Inteligencia Emocional
y sus 5 Habilidades PrácticasOBJETIVOS:
1) Lograr el máximo nivel de equilibrio emocional posible para nuestro temperamento,
especialmente en el área laboral.
2) Aprender cómo actúa el cerebro, el sistema nervioso y las hormonas cuando se
desencadenan las emociones.
3) Conocer el mecanismo psico-físico de las emociones y su utilidad en
nuestra vida diaria.
4) Aplicar en todas las áreas de nuestra vida las cinco Habilidades Prácticas de la
Inteligencia Emocional.
5) Controlar y modificar nuestras emociones para aumentar el bienestar psicológico y la
salud física.
6) Controlar y modificar nuestras emociones para armonizar las relaciones sociales y
afectivas.
7) Descifrar y utilizar beneficiosamente el lenguaje facial y corporal.
8) Manejar nuestra energía emocional para una mayor motivación.
9) Mejorar nuestra comunicación a través de los principios de la Inteligencia Emocional.
10) Desarrollar habilidades de empatía para mejorar todas las relaciones.
11) Aprender a motivar y a influir en otras personas, desarrollando nuestra capacidad de
liderazgo.
12) Poner en práctica sencillas técnicas psico-físicas para facilitar el equilibrio
emocional y el manejo de los estados anímicos.


· Qué es la Inteligencia Emocional
· Origen de la IE y Beneficios en las distintas áreas de la vida
· Paradigmas para el Desarrollo Organizacional para el Siglo XXI
· La Mente Humana (intelecto y emociones)
· El Cociente de Éxito (Investigación realizada por The Consortium for
Research on Emotional Intelligence in Organizations)
· Las Competencias Emocionales
· Significado de las emociones en las Organizaciones
· Cuatro funciones clave de las emociones en las Organizaciones
· Las 5 Habilidades Prácticas de la IE
· Límites y alcances de la IE
· Cómo se desarrolla la IE
· Situaciones para aplicar la IE en el Trabajo y la Empresa
· Qué son las emociones
· Múltiples funciones de las emociones
· Múltiples implicancias de las emociones
· Probables componentes causales de una emoción
· Estados anímicos ‘negativos’ y estados anímicos ‘positivos’
· Los 6 mitos acerca de las emociones
· Las emociones como sistema de señales
· Las emociones y su relación con la realidad
· Respuestas según el grado de Coeficiente Emocional

La primera herramienta de nuestro seminario es el test más serio que se conoce,
hasta el momento, acerca de los temperamentos humanos, realizado por el
Dr. John Oldham y Lois Morris, y basado en el DSM IV de la American Psychiatric
Association, que consiste en 104 preguntas para ser contestadas cuidadosamente,
y gracias al cual se puede conocer e investigar la composición del temperamento
propio, así como el de otras personas como cónyuges, hijos, amigos, etc.
Sólo el manejo profundo del test nos deja los siguientes beneficios:
1) Un mayor conocimiento propio.
2) La total conciencia -fruto de las evidencias- de la fuerza y el alcance que tiene la
diversidad humana.
3) Mayor conocimiento de las personas que nos interesan.
4) Tácticas y estrategias para manejar nuestras propias emociones (en todas las
áreas de la vida: afectiva, familiar, social, laboral, etc.).
5) Tácticas y estrategias para manejar las emociones de los demás.
El test solo es importantísimo, y tiene el poder de cambiar muchos enfoques
y comportamientos, pero es sólo el principio del aprendizaje, que abarca
muchísimo más.

Herramientas:
Ejercicios de Observación
Ejercicios de Percepción de Estados Internos
Test de las 5 Habilidades Prácticas de la IE
Audio de mensajes inspiradores
Video de Presentación de la IE: Análisis, Debate y Ejercicios
Ejercicios de Reflexión
Casuística internacional

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